La carta, que lleva por título CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE «MOTU PROPRIO» DEL SANTO PADRE FRANCISCO, APERUIT ILLIS. CON LA QUE SE INSTITUYE EL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS.

Motivación

Esta Carta Apostólica, que fue escrita en forma de “Motu Proprio”, es decir, un documento de la Iglesia católica emanado directamente del papa, por su propia iniciativa y autoridad, sin embargo, el santo Padre, al comienzo de la misma, expresa que: “Tras la conclusión del Jubileo extraordinario de la misericordia, pedí que se pensara en «un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo»”.

La motivación del Papa Francisco, indica que esa iniciativa propia fue pensada con el pueblo de Dios y buscó dar respuesta a la solicitud de los fieles: “con esta Carta tengo la intención de responder a las numerosas peticiones que me han llegado del pueblo de Dios, para que en toda la Iglesia se pueda celebrar con un mismo propósito el Domingo de la Palabra de Dios. Ahora se ha convertido en una práctica común vivir momentos en los que la comunidad cristiana se centra en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana”.

Antecedentes

El Papa expone, en la Carta, la relevancia indiscutible del texto sagrado en la vida cotidiana de los fieles, tras la llamada del Concilio Vaticano II, a través de la Constitución Dei Verbum (O sobre la divina revelación), la convocatoria que hizo Benedicto XVI en el 2008, a la Asamblea el Sínodo de Obispos con el tema “La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia”, y la posterior publicación de la Exhortación apostólica Verbum Domini.

La decisión

El Papa establece que “El III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios. Este Domingo de la Palabra de Dios se colocará en un momento oportuno de ese periodo del año, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos. No se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad”.

¿Cómo se debe hacer?

Renglón seguido, el Papa establecer la forma concreta en que se deberá disponer de este domingo: “será importante que en la celebración eucarística se entronice el texto sagrado, a fin de hacer evidente a la asamblea el valor normativo que tiene la Palabra de Dios. En este domingo, de manera especial, será útil destacar su proclamación y adaptar la homilía para poner de relieve el servicio que se hace a la Palabra del Señor. En este domingo, los obispos podrán celebrar el rito del Lectorado o confiar un ministerio similar para recordar la importancia de la proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia. En efecto, es fundamental que no falte ningún esfuerzo para que algunos fieles se preparen con una formación adecuada a ser verdaderos anunciadores de la Palabra, como sucede de manera ya habitual para los acólitos o los ministros extraordinarios de la Comunión. Asimismo, los párrocos podrán encontrar el modo de entregar la Biblia, o uno de sus libros, a toda la asamblea, para resaltar la importancia de seguir en la vida diaria la lectura, la profundización y la oración con la Sagrada Escritura, con una particular consideración a la lectio divina”.

El ejemplo de la Virgen María

Después de explicar el sentido más profundo de esta decisión, apela a la Virgen María para que acompañe este camino: “En el camino de escucha de la Palabra de Dios, nos acompaña la Madre del Señor, reconocida como bienaventurada porque creyó en el cumplimiento de lo que el Señor le había dicho (cf. Lc 1,45). La bienaventuranza de María precede a todas las bienaventuranzas pronunciadas por Jesús para los pobres, los afligidos, los mansos, los pacificadores y los perseguidos, porque es la condición necesaria para cualquier otra bienaventuranza. Ningún pobre es bienaventurado porque es pobre; lo será si, como María, cree en el cumplimiento de la Palabra de Dios. Lo recuerda un gran discípulo y maestro de la Sagrada Escritura, san Agustín: «Entre la multitud ciertas personas dijeron admiradas: “Feliz el vientre que te llevó”; y Él: “Más bien, felices quienes oyen y custodian la Palabra de Dios”.

Que en nuestras comunidades y parroquias acojamos esta llamada del Papa Francisco. Consultar texto completo en: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/9/30/motuproprio-aperuit-illis.html

Foto tomada de https://es.aleteia.org