Imagen: Noviciado Nuestra Señora de la Consolación

 “No sufrirás calamidades, a tu casa no se acercarán los males, porque Dios encargará a sus ángeles que te cuiden dondequiera que vayas. Te llevarán en las palmas de las manos para que no tropieces con las piedras”

(Sal 91, 10-12)

La palabra ángel proviene del término griego angelos, que significa “mensajero”. Los ángeles son seres espirituales creados por Dios y su misión es cuidar nuestros pasos para que todo lo que hagamos sea para honra suya, aceptando sus designios; siempre están con nosotros y en ocasiones podemos encontrarlos en otras personas cuando nos ayudan, nos dan un consejo o nos ‘salvan’ de situaciones que nos pueden hacer daño.

Desde 1670 la iglesia católica celebra la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, esta conmemoración fue establecida de manera oficial por el Papa Clemente X para el día 2 de octubre, pero desde el año 1010 ya era propagada gracias a San Bernardo, quien aseguró que los creyentes confiamos, respetamos y agradecemos al Ángel de la Guarda.

El término “ángel” está en 24 libros de las Sagradas Escrituras: aparece 148 veces en el Antiguo Testamento y 74 en el Nuevo Testamento. San Agustín explicó que “el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con una santa impaciencia por vernos ocupar en el cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes”.

Tomada de: Pixabay / Fiesta de los Santos Ángeles Custodios

Por su parte, el Papa Francisco expresó en una de sus homilías que “el ángel guardián o custodio si existe, no es una doctrina fantasiosa, sino un compañero que Dios ha puesto a cada uno en el camino de la vida. Todos tenemos un ángel con nosotros, que nos custodia y nos hace sentir las cosas. Cuántas veces hemos escuchado: ‘Pero esto debería ser así, esto no va, debes estar atento…’ ¡Tantas veces! Es la voz de nuestro compañero de viaje. Y cuando nosotros no queremos escuchar su consejo, es como decirle: ‘¡Pero, vete, vete!’ Echar al compañero del camino es peligroso, porque ningún hombre puede aconsejarse a sí mismo. Está el Espíritu Santo que me aconseja, está el ángel que me aconseja. Por esto, lo necesitamos”.

No te dejes confundir

Algunos escritores en los últimos años nos han presentado la imagen del ángel de la guarda de una manera errónea, mostrándolos como el “ser interior” que todas las personas llevan dentro; otros afirman que los ángeles corresponden a los meses de nacimiento o que tienen países bajo su protección; también se dice que dan suerte o que están relacionados con los signos del Zodiaco; sin embargo, ninguna de estas teorías hace parte de la doctrina católica. Así que no te dejes engañar por las ideas de la ‘Nueva Era’.

No olvides hablar con tu ángel custodio, pídele que te acompañe mañana, tarde y noche, escúchalo y repite todos los días esta oración: “Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me pongas en paz y alegría con todos los santos: Jesús, José y María. Amén”.