“Dios creó a todas sus criaturas con amor y bondad, con forma humana o animal todos son hijos del Padre y fue tan perfecto en su creación que dio a cada uno su propio entorno y a sus animales un hogar lleno de arroyos, árboles y prados hermosos como el propio paraíso”

San Francisco de Asís

La iglesia católica recuerda hoy a San Francisco de Asis, religioso italiano nacido el 5 de julio de 1182 en el seno de una familia con buena posición económica; su padre, Pedro de Bernardone fue comerciante y su madre, Donna Pica Bourlemont, pertenecía a una noble y reconocida familia.

Cuando Francisco nació, don Pedro se encontraba en Francia así que la gente empezó a llamar “Francesco” al pequeño, aunque había sido bautizado como Juan. Su infancia y juventud transcurrieron entre los lujos y las comodidades, nunca tuvo interés por el estudio y los negocios, pero disfrutaba la vida sin malas costumbres y sin olvidarse de los pobres.

Se enlistó dos veces en el ejército sufriendo graves problemas de salud, pero en la segunda ocasión su espíritu se llenó del amor de Dios y comenzó un camino de penitencia y caridad; en oración sintió la voz del Señor que le dijo “ve y repara mi iglesia, que como ves está en ruinas”. Francisco fue obediente, donó lo que tenía, pero su padre nunca estuvo de acuerdo, así que lo castigó severamente y le hizo escoger entre ayudar a los necesitados o renunciar a la herencia. El santo escogió la primera opción.

En honor a San Francisco de Asís, el 4 de octubre se conoce como el Día Mundial de los Animales

Inspirado en el Evangelio, Francisco entregó lo que le quedaba y usando solo una túnica comenzó a llevar el mensaje de Dios. A él se unieron muchas personas que lo escuchaban atentamente y en el año 1212 le fue regalada una capilla para continuar su misión en la que fundó la Orden de Frailes Menores; Santa Clara también empezó a seguirlo y, posteriormente, fundó las Clarisas. Sus ideales se enfocaron en la humildad, la penitencia y el cuidado de la creación, especialmente a los animales.

Hacia 1224 se revelaron en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo, aparecieron los estigmas que le causaban mucho dolor e hicieron que se debilitara nuevamente su salud hasta perder la visión; sus hermanos de comunidad trataron sus enfermedades con médicos de distintas regiones, pero no encontraron curación. Francisco murió el 3 de octubre de 1226 a los 44 años, dos años después fue canonizado por el Papa Gregorio IX y nombrado “Patrono de los Animales y de los Ecologistas” por el Papa Juan Pablo II en 1980.