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“Frente a los 820 millones de personas hambrientas, tenemos al otro lado de la balanza casi 700 millones de personas con sobrepeso, víctimas de hábitos alimenticios inadecuados”.

El Papa Francisco envió un mensaje al director general de a FAO, con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación 2019. En este mensaje el Sumo Pontífice resalta varios aspectos para la reflexión:

Cambio de significado de la comida

El Papa afirma que, “Vemos cómo la comida deja de ser medio de subsistencia para convertirse en cauce de destrucción personal. Así, frente a los 820 millones de personas hambrientas, tenemos al otro lado de la balanza casi 700 millones de personas con sobrepeso, víctimas de hábitos alimenticios inadecuados“. Producto de este cambio en el concepto de la comida, surgen consecuencias nefastas: “La malnutrición, las patologías vinculadas a la opulencia pueden derivar tanto en un desequilibrio por “exceso”, cuyos resultados son a menudo la diabetes, enfermedades cardiovasculares y otras formas de enfermedades degenerativas, como en un desequilibrio por “defecto”, documentado por el creciente número de muertes por anorexia y bulimia”.

Cultivar estilos de vida desde el agradecimiento

Para cultivar estos estilos de vida, se hace necesario un proceso de conversión y de búsqueda de una nutrición de calidad, para que surjan hábitos de vida saludables, debido a que, “Los trastornos alimentarios sólo se pueden combatir cultivando estilos de vida inspirados en una visión agradecida de lo que se nos da, buscando la templanza, la moderación, la abstinencia, el dominio de sí y la solidaridad: virtudes que han acompañado la historia del hombre. Se trata de volver a la simplicidad y a la sobriedad, y vivir cada momento de la existencia con un espíritu atento a las necesidades del otro”.

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La gran paradoja de nuestro tiempo

El Papa destaca que los gobiernos no han hecho lo suficiente para superar los problema alimentarios y afirma que, “Resulta cruel, injusto y paradójico que, hoy en día, haya alimentos para todos y, sin embargo, no todos tengan acceso a ellos, o que existan regiones del mundo en las que la comida se desperdicia, se desecha, se consume en exceso o se dedican alimentos a otros fines que no son alimenticios. Para salir de esa espiral, es necesario impulsar «instituciones económicas y cauces sociales que permitan a los más pobres acceder de manera regular a los recursos básicos» (Enc. Laudato si’, 109)”.

Prevalencia de la lógica del mercado

El Papa francisco afirmó que mientras prevalezca la simple lógica del mercado, no se podrá superar la brecha alimentaria y por eso propone una salida viable y quizás única, en este propósito: “La primera preocupación ha de ser siempre la persona humana, especialmente quienes carecen de alimentos diarios y que a duras penas pueden ocuparse de las relaciones familiares y sociales (cf. Enc. Laudato si’112113). Cuando se ponga a la persona humana en el lugar que le corresponde entonces las operaciones de ayuda humanitaria y los programas destinados al desarrollo tendrán una mayor incidencia y darán los resultados esperados. No podemos olvidar que lo que acumulamos y desperdiciamos es el pan de los pobres

¿Estás contribuyendo a que la alimentación de los seres humanos sea la más adecuada? ¿Reconoces con agradecimiento el hecho de poder alimentarte y tener un estilo de vida saludable, según el querer de Dios?