Imagen: Minutos de Amor

“Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. Den y se les dará; se les dará una buena medida, apretada, rellena, rebosante; porque con la medida que midan serán medidos ustedes”

Lucas 6, 36-38

La iglesia católica celebra hoy la fiesta de San Lucas, autor del Evangelio que lleva su nombre y de los Hechos de los Apóstoles. Nació en Antioquía y, aunque no conoció a Jesús, fue gran seguidor de su mensaje, guiado por el Espíritu Santo y por las narraciones de los que “fueron testigos oculares y ministros de la palabra” (Lc 1, 2).

Lucas era médico, apóstol y gran amigo de San Pablo, a quien acompañó mientras estuvo en prisión y durante sus quebrantos de salud, él mismo Pablo lo menciona en sus escritos: “Lucas, el médico tan querido” (Col 4, 14).

Los textos de San Lucas en las Sagradas Escrituras son reconocidos por el detalle con el que el evalgelista describe a Jesús en su paso por la tierra desde su niñez, su necesidad por la conversión de los pecadores, el interés por los pobres y los enfermos, su amor incansable por los niños y el deseo de que la humanidad comprenda la grandeza del amor y la misericordia de Dios. Únicamente en este Evangelio encontramos la parábola del ‘hijo pródigo’.

La mujer en el Evangelio

Llamado “el evangelio de los pobres”, el de San Lucas es el más fácil de leer; se destaca también por su gran admiración hacia la mujer – especialmente a la Virgen María, quien lo instruyó en Éfeso – y resalta el papel que cumplen; prevalece también la compasión y el aprecio de Jesús hacia ellas. Lucas es el único autor del Nuevo Testamento de origen no israelí, pues era griego.

Murió a los 84 años como mártir en la región de Acaya (Grecia), colgado de un árbol; sus reliquias están en la Basílica de Santa Justina, Italia y se han realizado estudios que comprueban su veracidad. Es patrono de médicos, cirujanos, artistas, entre otros, y su nombre significa “portador de luz”.