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Redacción: Luis Daniel Londoño Silva. prensa@emisoramariana.org

El Papa Francisco dirigió un mensaje de impacto a los participantes en un encuentro internacional  sobre el Desarrollo Humano Integral y la Pastoral Penitenciaria Católica. El santo Padre destacó cuatro puntos de relevancia en esta tarea de la Iglesia, de la que dijo que: “Toda la Iglesia en fidelidad a la misión recibida de Cristo, está llamada a actuar permanentemente la misericordia de Dios en favor de los más vulnerables y desamparados en quienes está presente Jesús mismo”.

Aislamiento y encarcelamiento ¿La única salida?

El Papa destacó de manera particular que el aislamiento la cárcel no deben justificar las grandes inversiones de dinero, sino que ante todo, sedebe “procurar verdaderamente la promoción de un desarrollo integral de las personas que reduzca las circunstancias que favorecen la realización de acciones ilícitas”.

¿Reprimir o educar?

El santo Padre afirmó que resulta más cómo reprimir y encarcelar, aunque esa no es la salida ante las personas que, por diferentes circunstancias han cometido un grave error y manifestó que “Una verdadera reinserción social comienza garantizando oportunidades de desarrollo, educación, trabajos dignos, acceso a la salud, así como generando espacios públicos de participación ciudadana”.

Superar la estigmatización

De igual manera, hizo referencia a la estigmatización como una forma de discriminación e indiferencia o de cerrar las puertas a las oportunidades y al cultivo de la dignidad humana: “Hoy, de manera especial, nuestras sociedades están llamadas a superar la estigmatización de quien ha cometido un error, pues en vez de ofrecer la ayuda y los recursos adecuados para vivir una vida digna, nos hemos habituado a desechar más que a considerar los esfuerzos que la persona realiza para corresponder al amor de Dios en su vida. Muchas veces al salir de la prisión, la persona se encuentra a un mundo que le es ajeno, y que además no lo reconoce digno de confianza, llegando incluso a excluirlo de la posibilidad de trabajar para obtener un digno sustento”.

Las ventanas y el horizonte

Finalmente, el Papa usó esta figura para hacer un llamado especial a ofrecer oportunidades a quienes han sido privados de la libertad: “Nadie puede cambiar de vida si no ve un horizonte. Y tantas veces estamos acostumbrados a tabicar las miras de nuestros reclusos. Llévense esta imagen de las ventanas y el horizonte, y procuren que en vuestros países siempre las prisiones, las cárceles tengan ventana y horizonte, incluso una pena perpetua, que para mi es discutible, incluso una pena perpetua tendría que tener un horizonte”.

E invitó también a aprender de tantas mujeres a quienes no les da pena someterse al escarnio público, haciendo enormes filas para visitar en la cárcel a algún familiar: “Que la Iglesia aprenda maternalidad de estas mujeres y aprenda los gestos de maternalidad que tenemos que tener para con estos hermanos y hermanas que están detenidos. La ventana y la madre haciendo cola son las dos imágenes que les dejo”.