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Redacción: Luis Daniel Londoño S. prensa@emisoramariana.org

Este interrogante lo hizo el Papa Francisco en la oración del Ángelus, al comentar el texto evangélico sobre la resurrección de los muertos, toma de san Lucas 20, 27-38. En la reflexión, el Sumo Pontífice destaca la intención de la pregunta de los saduceos, un grupo religioso de la época de Jesús, que se caracterizaba por no creer en la resurrección y afirma que, “Jesús no cae en la trampa y responde que los resucitados en el más allá “no toman esposa ni esposo: porque ya no pueden morir, porque son iguales a los ángeles y, como son hijos de la resurrección, son hijos de Dios” (vv. 35-36)”.

Y no solamente se detiene en la respuesta de Jesús, sino que además advierte que, “Es un gran consuelo y esperanza escuchar esta simple y clara palabra de Jesús acerca de la vida más allá de la muerte; Lo necesitamos tanto especialmente en nuestro tiempo, tan rico en conocimiento del universo pero tan pobre en sabiduría sobre la vida eterna”.

Ante la pregunta después de esta peregrinación terrenal, sobre ¿qué será de nuestra vida?, el Papa interpela a los asistente al Ángelus y les dice, “Jesús responde que la vida le pertenece a Dios , que nos ama y se preocupa mucho por nosotros, hasta el punto de vincular su nombre al nuestro: él es “el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”. Dios no es de los muertos, sino de los vivos; porque todos viven para él “(vv. 37-38).

Finalmente, destacó el gran valor de vivir para los demás, “… no hay vida en la que uno afirme pertenecer solo a uno mismo y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte. Es egoísmo. Si vivo para mí, estoy sembrando la muerte en mi corazón”.