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Redacción: Luis Daniel Londoño. prensa@emisoramariana.org

En un discurso del santo Padre, dirigido al Consejo para el capitalismo inclusivo, destacó los pasos que ha venido dando la Iglesia católica, en su doctrina social, en los que se destaca, “la necesidad de buscar modelos económicos más inclusivos y equitativos que permitan a cada persona tener parte de los recursos de este mundo y poder realizar su potencial. El Foro 2016 permitió un intercambio de ideas e información con el objetivo de crear una economía más humana y contribuir a la eliminación de la pobreza a nivel mundial”.

En este sentido y siguiendo los lineamientos del pensamiento social de la Iglesia, “esto significa mucho más que equilibrar presupuestos, mejorar la infraestructura u ofrecer una mayor variedad de bienes de consumo. Más bien implica una renovación, una purificación y un fortalecimiento de modelos económicos válidos basados ​​en nuestra conversión personal y generosidad hacia los necesitados. Un sistema económico sin preocupaciones éticas no conduce a un orden social más justo, sino que conduce a una cultura de consumo y desperdicio “desechable”.

El santo Padre hizo énfasis en que hay que afianzar una búsqueda común, “No se trata simplemente de “tener más”, sino de “ser más”. Lo que se necesita es una profunda renovación de los corazones y las mentes para que la persona humana siempre pueda ser ubicada en el centro de la vida social, cultural y económica”.

Finalmente, animó a los miembros del Consejo para el capitalismo inclusivo por ser motivo de esperanza, en un mundo donde reina la desigualdad social y los invitó a seguir trabajando por “Un capitalismo inclusivo, que no deja a nadie atrás, que no rechaza a ninguno de nuestros hermanos y hermanas, es una aspiración noble digna de sus mejores esfuerzos”.