Imagen: Vatican News

Redacción: @jessika.dayanna.m

Jorge Mario Bergoglio cumplió su séptimo año de haber sido elegido Papa.

El primer papa del Continente Americano dijo sí a su elección canónica en marzo del año 2013, esta especial conmemoración llega en medio de la difícil situación sanitaria padecida en el mundo entero, impidiendo su habitual celebración.

Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936 y desde el inicio de su papado hizo hincapié en temas como la fraternidad humana, la misericordia, tal así que declaró el Año de la Misericordia (diciembre de 2015 a noviembre de 2016), también resaltó el papel de la familia en su exhortación apostólica sobre el amor familiar: Amoris Laetitia. Además, tuvo que afrontar duros y escandalosos temas como los abusos sexuales por parte de ministros de la iglesia, asimismo el sufrimiento de los pobres y los inmigrantes, las desigualdades sociales, entre otros.

Imagen: l’osservatore romano

Pero la situación más dura, sin duda, es la actual que no solo le impidió celebrar el inicio de su octavo año de pontificado, sino que se vio obligado, por mandato del gobierno italiano ante la grave crisis pandémica, a celebrar a puerta cerrada, sólo con la presencia de los medios de comunicación que transmiten en vivo, para que los fieles puedan seguirlo por remoto.

Por mencionar algunos de sus momentos más recordados:

Su elección

Sorprendió al mundo no solo por ser Latinoamericano, sino por sus gestos de humildad que aún continúan dándole la vuelta al mundo y que lo mantienen como unos de los personajes más populares del planeta. En su primer saludo como sucesor de Pedro en el Balcón central de la Basílica Vaticana, dijo: “Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad” y pronunciópor primera vez una de sus frases más características y que acompañan cada uno de sus mensajes: “os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga”.

Primera JMJ como pontífice                                                                                                         

El jesuita argentino, viajó ese mismo año a Brasil, para la que fuera su primera Jornada Mundial de la Juventud como Cabeza de la Iglesia, allí animó a los jóvenes para interceder por toda la humanidad y trabajar en la unión.  “También hoy el Señor sigue necesitando a los jóvenes para su Iglesia. Queridos jóvenes, el Señor los necesita”, fue su exhortación a los jóvenes presentes en la vigilia celebrada en el Paseo marítimo de Copacabana, Río de Janeiro, ese sábado 27 de julio.

Canonización de dos antecesores

El 27 de abril de 2014, segundo Domingo de Pascua, dio lugar a cuatro Papas: el Papa Francisco, Benedicto XVI (Sumo Pontífice Emérito,) Juan Pablo II y Juan XXIII. Fue el gran día en el cual se declararon Santos a San Juan Pablo II y San Juan XXIII, “No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús”, fueron las palabras del Santo Padre en la homilía.

Este año la cuaresma tiene un rostro penitente y ante la desesperanza que se respira en el mundo entero, ante la delicada situación de salud, el Vicario de Cristo reitera día tras día el mensaje a cada una de las personas del mundo reforzando el mensaje de esperanza: “En esta situación de epidemia, en la que nos encontramos viviendo más o menos aislados, estamos invitados a redescubrir y profundizar el valor de la comunión que une a todos los miembros de la Iglesia. Unidos a Cristo nunca estamos solos, sino que formamos un solo Cuerpo, del cual Él es la Cabeza” y a sus sacerdotes los alienta y felicita por tener “el coraje de salir e ir a los enfermos, aportando la fuerza de la Palabra de Dios y la Eucaristía y acompañando a los trabajadores de la salud, voluntarios”.

Imagen: l’osservatore romano