Imagen: logo CLAR

Redacción: Luis Daniel Londoño Silva. prensa@emisoramariana.org

La Confederación Latinoamericana de Religiosos – CLAR, ha compartido un comunicado en el que invita a reflexionar sobre algunas lecciones que nos deja esta pandemia, al igual, que lanza el reto a los consagrados de reactivar el “arte del cuidado”.

Los religiosos y religiosas de la CLAR, empieza por hacernos caer en cuenta que esta pandemia deja al descubierto varias cosas: “Una pandemia que nos recuerda lo vulnerable que somos, un virus, capaz de modificar nuestras agendas, el ritmo de la vida, el orden mundial”.

Los pobres, los más afectados

Los pobres son lo más perjudicados, quizás a muchos no los contagie el coronavirus, pero hay factores que los ponen en riesgo: “Una ráfaga de enfermedad que evidencia que las desigualdades, especialmente en el área de la salud, son un factor que aumenta el riesgo para los más pobres”.

De igual manera, el comunicado destaca los desastres que puede causar la ambición humana, poco solidaria en estos momentos: “Mientras unos se empeñan en abastecerse con abundancia de lo que algún día pudieran necesitar y que tal vez, termine pudriéndose en sus neveras, otros, no poseen ni techo para aislarse, ni agua para beber…”.

Y así, va citando otra serie de efectos de esta pandemia, tales como: la crisis económica, el desempleo, un oleaje permanente de migrantes que no son atendidos de la mejor manera, un estallido constante de corrupción y otros riesgos que van más allá del mismo desastre pandémico.

¿Cuál debe ser la misión ante la realidad que se está viviendo?

“La misión a la que hemos sido convocadas/os desde nuestra identidad de consagradas y consagrados, nos pone del lado del cuidado de la vida y nos exige hacer de esta coyuntura, una plataforma de aprendizaje. ¿Qué aprendemos?, ¿de qué estilos, esquemas y hábitos nos libera?, ¿del lado de quién nos sitúa?, ¿junto a quiénes nos invita a estar, con quiénes solidarizarnos? No cabe la pasividad, las lamentaciones y mucho menos la indiferencia. Este es un tiempo propicio para salir de nosotras/os mismos y compartir el agua que tenemos”.

Y ¿Qué les corresponde hacer a los consagrados?

“Lo que nos corresponde será empeñarnos en el arte del cuidado. Cuidarnos unos a otros y cuidar de aquellas/os que se nos han confiado. Buscar los medios razonables para el cuidado, sin exagerar y sin minimizar. Con discernimiento, pensando en el bien común y abiertas/os siempre a compartir”.