Imagen: © Sonali Pal Chaudhury -NurPhoto via AFP

Informe revela que millones de niños corren el riesgo de ser empujados al trabajo infantil debido a la crisis provocada por la pandemia.

Por: @jessika.dayanna.m

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) realizaron un nuevo balance para este año, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

Aunque las cifras a partir del año 2000 empezaron a ser alentadoras frente trabajo infantil, esta disminución lograda se ve amenazada por la situación mundial de la COVID-19. Los niños del mundo están propensos a tener que realizar trabajo infantil gracias a las consecuencias del confinamiento pues en la actualidad podrían irse abajo los avances de los últimos 20 años en esta problemática de la infancia.

Guy Ryder, Director General de la OIT, afirmó: “las graves consecuencias de la pandemia en los ingresos de las familias, muchas de estas, al no tener apoyo alguno, podrían recurrir al trabajo infantil (…) La protección social es fundamental en épocas de crisis, puesto que permite brindar asistencia a los más vulnerables

Los efectos de la recesión económica, el desempleo, el cierre de establecimientos educativos, derivados de la emergencia sanitaria actual, podría propiciar un aumento del trabajo infantil. Además, se prevé que, si hubiese reanudación de clases, algunos padres no estarían en las condiciones de enviar a sus hijos a estudiar, cuya consecuencia sería que más niños sean obligados a realizar trabajos peligrosos y de explotación, poniendo en alto riesgo su salud, su educación y, sobre todo, de su bienestar general y desarrollo.

A medida que la pobreza aumenta, las escuelas cierran y la disponibilidad de los servicios sociales disminuye, más niños se ven empujados a trabajar.”, dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF, y agregó: “A medida que la pobreza aumenta, las escuelas cierran y la disponibilidad de los servicios sociales disminuye, más niños se ven empujados a trabajar. Cuando imaginamos el mundo después de la COVID, debemos asegurarnos de que los niños y sus familias disponen de las herramientas necesarias para afrontar tormentas similares en el futuro. Una educación de calidad, servicios de protección social y mejores oportunidades económicas pueden cambiar las cosas”.

Imagen: © Sonali Pal Chaudhury -NurPhoto via AFP

En consonancia con el nombre del informe, COVID-19 and child labour: A time of crisis, a time to act (COVID-19 y trabajo infantil: En tiempos de crisis, es hora de actuar), declaró la Directora de Protección Infantil de UNICEF, Susan Bisell: “Cuando los niños se ven obligados a las formas más peligrosas de trabajo, cuando faltan a la escuela, cuando están en peligro y su salud y su bienestar se deterioran, es inaceptable. Es necesario actuar para hacer frente a esta situación y, en primer lugar, prevenir que suceda“.

En América latina, esta situación ilegal crece en tiempos de cuarentena afectando especialmente a los grupos de población vulnerables, en particular, los que trabajan en el sector informal y los trabajadores migrantes, provocando un desmejoramiento general de la calidad de vida, las crisis sanitarias y las deficiencias de los sistemas de protección social, entre otros efectos colaterales de la crisis.

De igual manera Colombia, se ha visto gravemente afectado por la situación de salud mundial de esta época, también, en el aspecto laboral. El coronavirus no solo ha perjudicado la salud pública, sino el mundo laboral, económico y social, poniendo en peligro los medios de vida a largo plazo y el bienestar de millones de personas.

Como es el caso de los niños colombianos: “En Colombia son un millón 38 mil niños, niñas y adolescentes, que al estar condenados a la explotación laboral en truncados sus sueños, su posibilidad de construir un proyecto de vida y evidentemente les estamos vulnerando su dignidad y su integridad física y moral”, aseguró la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Lina Arbeláez.

Por otro lado, en la Audiencia General del pasado miércoles 10 de junio, el Santo Pontífice se refirió a la conmemoración mundial a favor de la niñez, haciendo una crítica y fuerte reflexión: “En la situación actual de emergencia sanitaria, en varios países muchos niños y jóvenes están obligados a realizar trabajos inadecuados a su edad, para ayudar a sus familias en condiciones de extrema pobreza. En no pocos casos se trata de formas de esclavitud y reclusión que causan sufrimientos físicos y psicológicos” y terminó haciendo una seria invitación: “Hago un llamamiento a las instituciones a esforzarse al máximo para proteger a los menores, colmando las brechas económicas y sociales que constituyen la base de la distorsionada dinámica en la que, desgraciadamente, se ven envueltos. Los niños son el futuro de la familia humana: nos corresponde a todos la tarea de favorecer su crecimiento, su salud y su serenidad.”

Finalmente, el estudio de la OIT y la UNICEF identifica las variables más preponderantes que inciden en que el covid-19 interfiera en la lucha contra la erradicación del trabajo infantil,- cuyo año internacional será el 2021-, mientras tanto propone una serie de medidas para contrarrestar la amenaza del aumento del trabajo infantil, entre ellas mayor cobertura en la protección social, mayor acceso al crédito para las familias pobres, la promoción del trabajo digno para los adultos, campañas para que los niños vuelvan a la escuela, incluida la eliminación de los gastos de escolaridad, y más recursos para la inspección del trabajo y la eficaz aplicación de la ley.