San Bruno nació en Colonia (Alemania) en el año 1030, se caracterizó por ser un hombre muy inteligente. A los 27 años ya era director espiritual. Fue ordenado sacerdote en Reims (Francia), allí también fue docente durante 18 años y canciller de la Arquidiócesis.

Al morir el arzobispo del momento, le fue ofrecido este cargo a Bruno, pero no aceptó pues sentía que el llamado que Dios le hacía era diferente; renunció a todas sus posesiones y a cualquier nombramiento y se retiró al monasterio de San Roberto de Molesmes. Aunque las reglas de este lugar eran estrictas, el santo no se sentía completamente a gusto pues deseaba un lugar en completo silencio y alejado del mundo. Así que emprendió camino en búsqueda del lugar que le indicaba su corazón.

Una noche el obispo de Grenoble, San Hugo, tuvo un sueño muy particular en el que siete estrellas lo llevaban hacia un bosque y edificaban un faro luminoso; a la mañana siguiente, san Hugo recibió la visita de Bruno y seis compañeros más que solicitaban su ayuda para encontrar un lugar apartado donde pudieran consagrarse a la oración.

Nace la Orden de los Cartujos

La Grande Chartreuse o La Gran Cartuja en Francia

El obispo entendió a qué se refería el sueño y llevó a los siete hombres a un lugar llamado Chartreuse (en español, Cartuja), situado en Isère y conocido como el bosque estatal más grande de los Alpes. Allí, Bruno fundó la Orden de los Cartujos en el año 1084 y redactó un reglamento, para muchos el más estricto en la iglesia católica, que consiste en silencio perpetuo, despertar a media noche y a las 5:30 de la mañana para hacer oración en la capilla – también a mediodía y al atardecer –, no consumir carne ni licores, vivir incomunicados del mundo y recibir visitas solo una vez al año. Actualmente existen 24 casas de la orden distribuidas en tres continentes con, aproximadamente, 450 monjes.

Monje cartujo – cartuja.org

El Papa Urbano II le pidió a Bruno que se trasladara a Roma para servirle de consejero; con dolor aceptó dejar su vida de retiro para “vivir en el mundo” y varios de sus monjes lo siguieron. El Conde Rogerio le dio como regalo una finca en Italia para continuar con su ministerio y fue así como la Orden comenzó a expandirse.

San Bruno murió en Calabria el 6 de octubre de 1101, allí se encuentran sus restos. Oficialmente no ha sido canonizado pues el reconocimiento público no es hace parte de la vida monástica de los cartujos; sin embargo, en 1514 solicitaron al Papa León X el permiso para celebrar su fiesta.