Y… ¡Llegó adviento! Tiempo de espera y de esperanza

“El Adviento nos invita a iniciar un nuevo camino. Dejémonos guiar por María, nuestra Madre” Papa Francisco.

Luis Daniel Londoño Silva. prensa@emisoramariana.org 

Imagen tomada de cathopic.com

Al escribir esta reflexión me pregunto ¿Por qué diciembre se caracteriza por ser un mes violento, con alto consumo de licor y de compras poco moderadas? ¿Será que algunos católicos estamos incurriendo en algunas de estas situaciones?

Las preguntas que me surgen no tienen la intención de elaborar algún juicio de valor; se trata, más bien, de ayudar a que el tiempo litúrgico del adviento, sea una preparación tranquila, festiva, de fe, que nos lleve a gozarnos esa hermosa noche del nacimiento del Niño Jesús y pasemos super bien en familia, o con las personas, con las que podamos compartir. 

El adviento es un tesoro espiritual que, en efecto, como afirma el Papa Francisco, “nos invita a iniciar un nuevo camino”. Venimos de tiempos difíciles, tantas frustraciones, pérdida de seres querido y quizás muchos desencantos originados por la pandemia. Justo esta situación es la que nos invita a aprovechar el adviento para sanar, fortalecer y salir adelante, al encuentro del Niño Dios. 

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¡Qué alegría! nos preparamos a celebrar aquello que anuncia el profeta: “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz” (Is. 9,1).

Tantas tinieblas ¿Verdad? Ya mencioné algunas, aquellas que la pandemia ha dejado, pero también las que se derivan de una vida alejada de Dios, de ese desánimo que a veces sentimos por las cosas y por alcanzar esos sueños deseados o simplemente, esa rutina que nos desespera o esa zona de confort que nos paraliza y no nos permite avanzar, crecer, luchar.

¡Llegó adviento! Tiempo de espera y de esperanza. Aprovechémoslo al máximo. Dios ha puesto su casa en medio de nosotros, nos ha visitará “el sol que nace de lo alto” (Lc 1, 67-79); Él es el motivo más grande para pensar en clave de amor y de encuentro.

“Nuestra alegría proviene de la certeza de que el Señor está cerca con su ternura, su misericordia, su perdón y su amor… El Adviento es un tiempo para reconocer los vacíos que hemos de colmar en nuestra vida, para allanar las asperezas del orgullo y dejar espacio a Jesús que viene” (Papa Francisco).

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