¿Un caso imposible? Pide la intercesión de santa Rita de Casia

Por: Leidy Viviana Sánchez Guacaneme

Imagen: @cardanielpb – Cathopic

Santa Rita de Casia, cuyo nombre de pila era Margherita Lotti, nació en Roccaporena, Italia, se estima que hacia el año 1380. Desde pequeña sintió el llamado a la vida religiosa, pero sus padres, que ya eran mayores y la habían educado en la obediencia absoluta a la autoridad paterna, la obligaron a casarse siendo muy joven, con un hombre llamado Pablo, con quien tuvo dos hijos.

Su esposo la maltrataba, pues era un hombre violento; pero Rita, en silencio, entregaba a Dios su sufrimiento y oraba constantemente por la conversión de su esposo. Oraciones que, por supuesto, fueron escuchadas. Pablo cambió su corazón y sus comportamientos, profesando la fe católica junto a Rita.

Sin embargo, la vida anterior de Pablo había dejado algunos enemigos y una noche encontraron su cuerpo sin vida en un camino. Sus hijos trataron de vengar la muerte del padre, pero Rita intercedió nuevamente en oración pidiendo al Señor que, si era necesario, se llevara a sus hijos para que no mancharan sus manos y sus almas con la sangre de otros.

Y en efecto, poco tiempo después sus hijos fallecieron, tras padecer una enfermedad y antes de morir perdonaron a los asesinos de su padre.

A pesar de todo este dolor, el corazón de Rita seguía lleno del amor de Dios y deseaba consagrar su vida a Él. Se acercó al convento de las Agustinas de Casia, pero fue rechazada; se sintió muy triste por esta situación, así que al volver a casa oró con devoción y una noche escuchó unas voces que la llamaban, pudo ver a san Agustín, a san Nicolás de Tolentino y a san Juan Bautista. Le pidieron que los siguiera y fue guiada en éxtasis profundo hasta el monasterio donde, finalmente fue admitida.

Imagen: Leidy Viviana Sánchez Guacaneme

Consagró su vida a la oración y enfrentó grandes pruebas en su vida monástica. Un día la madre superiora le pidió que regara todos los días una planta que ya estaba seca, ella obedeció y tiempo después la planta floreció y dio fruto. En sus meditaciones sobre la Pasión de Cristo le fue dado un estigma de la corona de espinas del Señor. La llaga en la frente emanaba un olor fétido lo que mantuvo a Rita alejada de la gente viviendo sola durante 15 años.

Cercana la muerte, pidió a Dios una señal de que sus hijos estaban en el cielo, a lo que el Señor respondió con dos rosas, en pleno invierno, en el pequeño jardín de su casa en Roccaporena. Por eso se le representa con rosas en la iconografía. Al morir, el estigma en su frente desapareció, dejando una mancha como un rubí, la cual expedía una dulce fragancia. Murió el 22 de mayo de 1457 y fue canonizada por León XIII en el año 1900.

Patrona de los casos imposibles

La vida de Rita estuvo llena de situaciones extraordinarias, tanto la conversión de su esposo e hijos, como su ingreso al convento fueron resultado de su profunda fe. Cuenta la tradición que cuando era bebé, algunas abejas volaban alrededor de su boca así que un trabajador corrió a ayudarla, pues temía que la picaran, lo particular es que el hombre tenía un brazo herido y al espantarlas quedó curado, mientras que la niña no sufrió ningún daño.

Tras su muerte, muchos dieron fe de grandes milagros, como la sanación de enfermedades que parecían incurables y su cuerpo que, hasta el día de hoy, se mantiene incorrupto y expide aromas a flores. Por eso, se le conoce como patrona de los casos imposibles, porque ella sabía que en el nombre de Dios todo se puede.

¡Santa Rita de Casia, ruega por nosotros!