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¿Quienes somos?

Nuestra historia en 6 momentos

Hablar de la historia de Emisora Mariana de Bogotá, es hacer referencia a un extraordinario legado, que se sigue enriqueciendo cada día y que forma parte de la tarea evangelizadora, la presencia social y el diálogo con la cultura, de un gran proyecto que los padres agustinos han desarrollado en la Iglesia y en la sociedad colombiana y que ahora, gracias al mundo digital, se expande más allá de las fronteras de nuestro país.

Si se hace un recorrido año tras año, nos encontramos con las huellas de una impactante historia que ha tenido diversos momentos, ha afrontado dificultades y ha respondido a los retos para mantenerse vigente y a la vanguardia de las comunicaciones en el mundo católico.


En este viaje por las ondas hertzianas y el mundo de la Internet, se destacan 5 momentos que reflejan el dinamismo de una narrativa que ha sabido leer con sabiduría e interpretar con audacia cada paso, para mantener así, un medio de comunicación que comenzó a marcar la historia desde el año 1958.

Primer momento,
Motivación e inspiración

El interés de los frailes agustinos por contar con un medio de comunicación tiene su propia motivación e inspiración, a sabiendas de que, en su presencia misionera, no se había contemplado tener una Emisora; no obstante, y por aquellas cosas de la vida, según cuenta la historia narrada por el fraile agustino, oriundo de Boyacá, P. Luis Alberto Monrroy, que un señor llamado Luis Eduardo Rodríguez, creó una pequeña emisora que por primera vez salió al aire desde un local de la cárcel Modelo y que tuvo una rotunda audiencia. Dicha Emisora, se oficializó con la razón social de “La Voz de María” y empezó a emitir su señal por el dial 1340 AM.

Y, ¿Cómo aparecen los padres agustinos?

Resulta que el señor Luis Eduardo, se enteró que un fraile agustino, que residía en el Convento de san Agustín, de nombre Manuel Cadierno, era una aficionado a las ciencias radiofónicas; pues no corto ni perezoso, corrió a buscar su ayuda para consolidar más su proyecto radial. En este camino se les unió el Doctor Pompilio Sánchez, un experto en radiodifusión y, además, técnico de la famosa emisora Radio Sutatenza. Entre los tres construyeron un transmisor más grande para la Voz de María, con el fin de que tuviera un mejor sonido.

Por aquellas cosas de la vida, la Voz de María, pasó por varias vicisitudes y se hizo insostenible. Además, por falta de mantenimiento, sus equipos estaban muy deteriorados. Los dueños les solicitaron a los frailes agustinos del Convento de san Agustín, que recibieran la Emisora en calidad de depósito. Claro, únicamente se conservaba el nombre porque había salido del aire.

La propuesta fue aceptada y el P. Manuel Cadierno, junto con el Dr. Pompilio Sánchez, se hicieron el propósito de recuperarla y de nuevo salir al aire. Así fue, y como en la primera etapa tuvo una gran audiencia.

Y como dicen las abuelas “nadie sabe para quién trabaja”. Ocurrió que los dueños reales de la Emisora, al verla funcionado y con gran éxito, volvieron por ella y se la llevaron. Después de varios años, fracasaron de nuevo y en este caso, se la dieron al P. José Vicente Echeverry, quien la rebautizó con el nombre de “Emisora Kenedy”.

Segundo momento
Renace una ilusión

Después de un tiempo de duelo y nostalgia por no tener la Voz de María y ante la insistencia de los radioescuchas que extrañaban la emisora, el P. Fray Francisco Gijón, prior del convento, el P. Fray Manuel Cadierno y el Doctor Pompilio Sánchez, se reunieron y después de hacer un análisis de la experiencia exitosa de evangelización, de promoción cultural y de servicio social de la Voz de María, decidieron crear una nueva emisora. Este es el preciso instante en el que nace esta casa radial.


Al comienzo no fue fácil. Como para la época no era común que una comunidad tuviese una Emisora, el Dr. Pompilio se comprometió a conseguir una frecuencia a nombre suyo, entre tanto, se dedicaron a desarrollar el proyecto tanto en la parte técnica como de contenidos, teniendo en claro que funcionaría en el Convento de san Agustín. En aquel entonces, construyeron un transmisor de 250 vatios. El sistema radiante era un cable de cobre extendido de forma horizontal entre el edificio donde hoy se encuentra la DIAN y el Ministerio de Hacienda.

Tercer Momento
El sueño hecho realidad

Después de tener el proyecto desarrollado y con la emoción de alcanzar el sueño de contar con una emisora propia, llegó el momento tan esperado. El 7 de noviembre de 1958 fue expedida la resolución 3702 mediante la cual el Ministerio de Hacienda le concedía licencia al Dr. Pompilio Sánchez, en calidad de concesionario, para que instalara en Bogotá una emisora cultural con el nombre de “La Voz Mariana” HJKM, 1499 KHz.


De esta manera, el sueño se hizo realidad; la nueva emisora salió al aire el 10 de noviembre de 1958, a las 4:30 p.m., con transmisión de dos horas al día, que luego se amplió a 16. Cabe recordar que la emisora aún, no era de los padres agustinos.

Con el transcurso de los días, la historia empezó a cambiar… se escribiría un nuevo capítulo.

Cuarto momento
La felicidad de los padres agustinos

Hacia el año 1966, el Dr. Pompilio comenzó a sufrir quebrantos de salud. Sin dudarlo, decidió venderle la emisora a la comunidad agustiniana por un valor de 50.00 pesos. Cuenta la historia que la escritura de venta se firmó el 15 de noviembre de 1966. El superior era en aquel entonces, el P. Fray Sergio González. El traspaso de licencia fue aprobado por el Ministerio de comunicaciones el 16 de agosto de 1967. A partir de este instante, los frailes comenzaron a consolidar un proyecto de radio propio.

Quinto momento
Apropiación de la Emisora

Con esas ganas de hacer radio y darle un tinte propio, los frailes decidieron cambiarle el nombre a la Emisora. Ya no se llamaría “La Voz Mariana”, sino “Emisora Mariana de Bogotá”. Este cambió se oficializó un 23 de diciembre de 1970. Posteriormente se ubicaron las antenas en Patio Bonito, para facilitar el enlace AM y para que señal se escuchara en los radios. En 1972 funcionaba con una potencia de 2 kilovatios y medio.


En 1977 el fraile fundador y emprendedor de esta aventura dejó de dirigir la emisora y se dedicó a su mantenimiento técnico. En 1979 el Ministerio de comunicaciones le concedió la licencia para aumentar su potencia a 5 kilovatios. En 1986 los padres agustinos adquirieron la casa donde funcionan actualmente sus estudios. Entre el traspaso de la casa antigua a la nueva, la emisora funcionó en los sótanos del convento de san Agustín. Esto ocurrió entre el 19 de diciembre de
1987 hasta el 19 de noviembre de 1993.

La mayor parte de este proceso, que no fue nada fácil, con gran sacrificio y capacidad de entrega, lo lideró el P. Fray Alberto Monrroy, hasta el año 1998. Años en los que también estuvieron temporalmente en la dirección Fray Juan Betancourt y Fray Belarmino Toral. En el año 1984, los transmisores y la antena fueron trasladados a la finca “La Meca”, ubicada en el municipio de Mosquera.

Sexto momento
Renovación y respuesta a los nuevos tiempos

En 1999 se adecuó una moderna sala de grabación, se hizo una renovación total de quipos y se recibió en obsequio una antena que se instaló en el convento de san Agustín por parte de EWTN, también se ideó un proyecto radial acorde con el espíritu del fundador, en el que se trazaron tres líneas identitarias: evangelización, cultura y sociedad.


Esta rica historia continúa; los frailes que han sido encargados de mantener este exquisito legado, han venido consolidando el proyecto. El gran logro ha sido el de pasar de lo análogo a lo digital y al amplio mundo de la virtualidad. Hoy Emisora Mariana sigue estando a la vanguardia de la radio católica.


En los últimos años se ha venido consolidado un equipo profesional de trabajo; la mayor parte de sus contenidos son de producción propia y de gran impacto en las diversas redes sociales, incluso se han creado dramatizados y comics sobre diversos temas.


De igual manera, la emisora transmite las celebraciones especiales de la Provincia de Nuestra Señora de Gracia y está al tanto de los eventos eclesiales, así como de la promoción de la cultura y la presencia social. En la actualidad cuenta con voluntarios que fortalecen la parrilla de programación y con jóvenes que hacen sus prácticas de periodismo y diseño.

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